
Corría el día 29 de enero de 1886 cuando el fabricante alemán Karl Benz solicitaba al gobierno alemán la patente número 37.435 para su invento, es decir, un extraño carruaje que contaba con unas tres ruedas, con un motor integrado y con un chasis de acero. Se trataba del primer vehículo de la historia, pero sin embargo éste no tuvo nada de éxito, ya que la gente se seguía desplazando a pie, en carro, en bicicleta o en tren.
Aún así, Bertha Benz, su mujer, se lanzó a la aventura y en la primavera de 1888 puso en marcha el motor para viajar desde Mannheim-Heidelberg a la ciudad de Pforzheim con dos de sus hijos, convirtiéndose así en la primera mujer al volante. Un viaje y un nombre que hoy en día son una parte más que importante de la historia del mundo del motor.
No fue un recorrido fácil, pero Bertha Benz llegó a su destino con la sorpresa de que, gracias a eso, el vehículo de su marido comenzaría muy poco a poco a tener éxito. Eso sí, además de ser la primera mujer al volante, también fue la primera en cometer una infracción, ya que llegó con el vehículo sin luces por caminos que no estaban alumbrados.

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