Los coches eléctricos ya no son un prototipo de futuro. Están ya aquí, entre nosotros, y han llegado para quedarse. Y pegando fuerte. Algo más que palabras e intenciones que se ven refrendadas al probar uno de los nuevos BMW Mini E.
Respetuoso con el Medio Ambiente, gracias a su nula aportación de emisiones contaminantes, el Mini E va impulsado por baterías de Ion-Litio. Estas proporcionan una autonomía limitada de 240 kilómetros, más que suficiente para los recorridos urbanos, su hábitat natural, y más con los sistemas de repostaje que se van a instalar en nuestras ciudades.
El interior y salpicadero no difieren mucho de los habituales en la serie Mini. Quizá lo que más llame la atención sea su naturaleza biplaza, ya que los asientos de atrás se han sacrificado para poder albergar las citadas baterías. El cuentarrevoluciones da paso a unos indicadores de carga de batería y de autonomía. Otra de sus características es que posee un sistema de recuperación de la energía en frenadas y deceleraciones, común a todos los coches eléctricos. Y todo ello para poder disfrutar de una velocidad punta de 150 km/h. ¿De verdad que es eléctrico?


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