
A pesar de no situarse en ningún precipicio, ni ser muy estrecha ni contar con demasiadas curvas cerradas, la carretera de los huesos, situada en Siberia, tiene el calificativo de ser una de las rutas más siniestras y escalofriantes del mundo. Y es que su nombre no le viene así porque sí…
Dicha ruta transiberiana fue construida por Stalin para consolidar el poder de la Unión Soviética sobre las zonas inhóspitas de Siberia. Justo en dicha carretera yacen miles de restos humanos que, a veces, son devolvidos a la luz, y es que con la llegada del comunismo, del hambre, del frío y de la muerte, los ingenieros no tuvieron otra mejor idea que asentar el asfalto de la carretera con estos cadáveres.





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